La sequía mermará la cosecha de aceite de oliva

Hasta este mes de noviembre, en el Bajo Aragón no había caído ni una gota de agua en seis meses. La temporada de sequía extrema acompañada de un verano con mucho calor y un otoño cálido han hecho estragos en la cosecha de la oliva. La recolección ha empezado en los alrededores de Caspe (Zaragoza) y no tardará mucho en hacerlo en las comarcas que rodean Alcañiz. Ésta se preveía que fuera “una buena campaña, tirando a mejorar, pero ahora sólo podemos catalogarla de mala”, asegura el gerente de la cooperativa del Mezquín, Pedro Sancho. Éste es el sentir entre los profesionales del campo de esta antigua mancomunidad de municipios, donde en noviembre el agua ha pasado casi de largo.

La oliva es pequeña por la falta de lluvias, el fruto no ha engordado a su debido tiempo ni ha acumulado agua que pudiera transformar en aceite, así que el aceite de la campaña 2011-2012 en el Bajo Aragón tendrá una ligera acidez y amargará, salvo que se mezcle, como es bien probable, según apuntaba Sancho, con algunas existencias sobrantes de la campaña anterior. “Aunque del año pasado queda poco, por que no nos gusta tener stock de una campaña a otra”, puntualizó.

La oliva tampoco tendrá el tamaño suficiente para que se apañe para aderezo, “porque no podemos poner olivas como perdigones en los tarros”, declaraba lamentándose el gerente de la Cooperativa del Mezquín, mientras que Francisco Camps, de la almazara Camps de Cretas, coincidía con él en que “no se pueden destinar a aderezo olivas pequeñas, porque después tenemos la fama de que nuestra aceituna no tiene calibre”.

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