Calaceite, capital del aceite Bajo Aragonés

Productos de élite en Calaceite como el aceite, un apreciado oro líquido que a lo largo de los siglos ha sido sinónimo de riqueza y trabajo en la localidad. No en vano, el propio nombre del pueblo procede del término árabe Qal’ a Zeid, que hace refermentos tienen un arraigo tan fuerencia a un ‘Castillo del Aceite’.

Hasta hace bien poco, el término municipal calaceitano se encontraba plagado de olivos milenarios. Además, se sabe que en 1901 existían 34 fábricas aceiteras. Pero el siglo XX fue demasiado duro para la mayoría de los olivos. Primero, la helada de 1937-38. Y después, los que sobrevivieron nada pudieron hacer para soportar la ola de frío del año 1956. A raíz de esta segunda helada, muchos agricultores decidieron abandonar el pueblo y emigrar a localidades catalanas, mientras los olivos eran talados.

En las últimas décadas se ha hecho un esfuerzo por reimpulsar el aceite como motor económico, con el replantado de cientos de hectáreas con la variedad empeltre.  Actualmente son 2.200 hectáreas de olivar las ubicadas en Calaceite, la mayor extensión del Matarraña. En ese contexto nació, hace 24 años, la Feria del Olivo y el Aceite de Calaceite, que este fin de semana reclamará toda la atención del mundo oleícola bajoaragonés.

La edición de este año está dedicada a la agricultura ecológica. De hecho, la apertura de la feria, se ha visto antecedida por dos jornadas técnicas en la Casa Consistorial de Calaceite que han analizado la potencialidad de Calaceite y el Matarraña para adaptar sus cultivos a un proceso 100% ecológico.

Como en ediciones anteriores, los protagonistas de la feria serán el aceite y las aceitunas. Junto con el expositor del Consejo Regulador de la D.O. Aceite del Bajo Aragón, ofrecerán sus productos dos cooperativas: Aceites del Matarraña de Calaceite, y Fernando Alcober e Hijos de Valdeltormo. Asimismo, las aproximadamente 3.000 visitas que la organización espera podrán adquirir  postres elaborados con aceite de oliva, embutidos, quesos, salazones, jamones,  artesanía y alimentos ecológicos.

El pabellón acogerá un total de 34 expositores, una cifra similar a la de 2010. Además de la comarca del Matarraña, los vendedores han acudido desde Zaragoza, Huesca, Lérida, Tarragona, Barcelona o Valencia para participar en una feria totalmente consolidada. No obstante, «los productores están teniendo muchos problemas por la crisis, y la feria ya ha alcanzado un nivel -explicó la alcaldesa Rosa Doménech-. Ésta nació con el espíritu de promocionar el aceite, que hoy día es bastante conocido, por lo que muchos prefieren ahorrarse el gasto de venir». Ése es uno de los motivos por los que la cita ha buscado nuevos retos, como la orientación hacia la agricultura ecológica.

Por su parte, las asociaciones del pueblo también se han volcado con la feria un año más. Estarán presentes la Asociación de Mujeres, la Asociación Santa Águeda, el club de Caza, el club de Jóvenes, y el club de fútbol, que como en anteriores ediciones organizará un bar.
Del mismo modo, los exteriores del recinto ferial, desde la balsa hasta la calle Mayor, también contarán con puestos que ofrecerán productos no relacionados con el aceite ni  la oliva.

IV Jornadas Gastronómicas
Paralelamente, doce bares y restaurantes calaceitanos participarán en las IV Jornadas Gastronómicas. A lo largo de todo el fin de semana ofrecerán tapas y platos elaborados con aceite de oliva, especialmente diseñados para estas jornadas para promocionar el producto y la habilidad de sus cocineros.

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