REPILO (Spilocaea oleagina)

PRIMAVERA 2019

Tras el segundo fin de año más lluvioso de los últimos 25 años y unas temperaturas relativamente benignas en invierno como para favorecer el desarrollo del hongo en pequeñas ventanas de mediodías anticiclónicos de invierno donde las temperaturas se asemejan más a la primavera que al invierno se ha detectado un desarrollo de esta enfermedad principalmente en su forma incubada. Paso a detallar el muestreo:

CALACEITE-Mas de Lora. Visible 0% / Incubado 6%
CALACEITE-Font Justicia. Visible 0% / Incubado 7.5%
CRETAS-Font Roca. Visible 1.5% / Incubado 13.5%
VALDERROBRES. Visible 2% / Incubado 40%
LA FRESNEDA. Visible 0.5% / Incubado 13.5%
LA PORTELLADA. Visible 0.5% / Incubado 3%

A modo de conclusión se puede decir que existe un 15% de hojas afectadas por repilo en el olivar de la comarca del Matarraña como término medio. De ese 15%, prácticamente el 100% se encuentra en sus formas incubadas o no visibles a simple vista, eso significa que el hongo ya ha infectado las hojas y se va desarrollando a mayor o menor velocidad según las condiciones ambientales hasta que la hoja caiga.
Se recomienda realizar un tratamiento con un producto sistémico o curativo para mitigar la caída de la hoja. Hay que tener en cuenta que a la salida del invierno gran partes de las reservas del olivo permanecen en las hojas y son esas reservas las primeras que emplea el árbol para comenzar el crecimiento vegetativo



MATERIAS ACTIVAS AUTORIZADAS
(Esta información se ha de cotejar con la información facilitada en el Registro Oficial de Productos Fitosanitarios)

OTOÑO 2018 

A pesar de que la primavera fue especialmente lluviosa. La tendencia que traía el olivar del año 2017 que fue especialmente seco la segunda mitad del año sumado a las bajas precipitaciones (menores de 80mm) en los meses de verano y las altas temperaturas acontecidas no han favorecido en absoluto la proliferación de ésta enfermedad encontrándose en mínimos históricos con una media de un 2% de hojas afectadas por repilo exclusivamente en su forma incubada. Teniendo en cuenta esta situación se hace totalmente desaconsejable tratar fincas de secano contra esta enfermedad. En fincas de regadío se puede realizar un tratamiento con cobre a baja dosis. En el siguiente cuadro se muestran todas las sustancias activas autorizadas actualizado a febrero de 2018. Cabe distinguir entre dos cuadros donde se diferencia repilo preventivo y repilo curativo. En cuanto al primer tratamiento se debe de considerar  que no combate el repilo incubado (no visible) de forma que solamente retrasa la germinación de las esporas del hongo que están presentes en los aros curculares tipicos de esta enfermedad. Con un 5% de las hojas con estos aros circulares presentes el tratamiento preventivo estaría justificado. En cuanto al tratamiento curativo su modo de acción es la de detener el crecimiento de las conidias que ya han infectado las hojas. Su visualización es posible sometiendo las hojas durante 15 minutos a una solución de NaOH al 5%. Con un 5% de repilo incubado estaría justificado el tratamiento curativo.


PRIMAVERA 2018

El registro pluviométrico indica que enero y febrero de 2018 han prácticamente duplicado los registros históricos siendo un inicio de año particularmente lluvioso y algo más frio que el año pasado. Para que se inicie el proceso de infección y desarrollo del hongo (repilo) dentro de la hoja se requieren unas condiciones de temperatura mínimas (en torno a 10ºC) que en situaciones de altas presiones comienzan a darse. El estudio generalizado del olivar en la comarca del Matarraña indica que la mayor parte del repilo, un 10% aproximadamente del total de las hojas, esta incubado (forma no visible) y sólamente un 1% esta en su forma visible. Es por tanto recomendable las materias activas arriba indicadas contra el repilo curativo. A continuación adjuntamos la orden de tratamiento aconsejada para esta época.


OTOÑO 2017

Los niveles de repilo son en general bajo, manteniéndose por debajo de un 10% de hojas afectadas en la mayoría de las parcelas. La intensidad y virulencia ha bajado notablemente con respecto al repilo de primavera. Cabe destacar que prácticamente la totalidad del repilo se mantiene en su forma incubada y que por lo tanto necesita de temperaturas suaves y humedades altas para progresar adecuadamente. No obstante, el hongo en esta forma puede prevalecer durante mucho tiempo. La previsión meteorológica no anticipa que se den las condiciones necesarias para la fructificación del hongo pero se aprovecha la orden de tratamiento de la mosca del olivo para incluir un producto fungicida. Solamente tiene sentido realizar el tratamiento fungicida en parcelas donde históricamente tengan problemas o la defoliación sea intensa (fondos de barranco, suelos muy arcillosos, parcelas poco ventiladas...)


DESCRIPCION DE LA ENFERMEDAD

Los síntomas más característicos de esta enfermedad consisten en manchas circulares de color oscuro, rodeadas en ocasiones por un halo amarillento que se desarrollan en el haz de las hojas. En el envés pueden aparecer manchas difusas a lo largo del nervio central que son menos distintivas. Las infecciones en el pedúnculo del fruto son poco frecuentes comparadas con las infecciones foliares.
Las esporas de F. oleagineum necesitan lluvia y una humedad muy elevada (por encima del 98%) sobre los órganos susceptibles (las hojas) durante uno o dos días para dispersarse, causar infecciones en otras hojas y extender la enfermedad en la parcela. Por esto, el repilo es especialmente importante en los periodos húmedos del otoño-invierno y en primaveras lluviosas y frescas, periodos clave que deben ser considerados para prevenir el desarrollo de la enfermedad.
El control químico se aplicará solo cuando esté justificado, pero siempre se llevarán a cabo ciertas prácticas culturales que ayudarán a controlar la enfermedad conduciendo a eliminar o reducir los tratamientos químicos necesarios, en particular si el cultivar es muy susceptible. Este es el caso de las podas dirigidas a favorecer la aireación de la copa, que podrán evitar que las hojas permanezcan húmedas, lo que disminuirá el número de infecciones foliares. Estas podas deben combinarse con prácticas que consideren una reducción del abonado nitrogenado hasta cantidades aceptables para el cultivo, ya que el aumento de nitrógeno origina un incremento de la incidencia y severidad de la enfermedad.

Fuente: Producción integrada del olivar. 2011. Junta de Andalucía

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